
Pon, tenias razón, no hay dos sin tres, pero no creo que fuera esto lo que esperabas, o tal vez sí.
Y es que por regla general transitamos sobre un estrecho alambre, en el que hemos de hacer equilibrios para sobrevivir, aguantamos presiones, malos modos, algún que otro exabrupto, prisas, incompetencias y no se cuantas cosas más. Hay días en los que diríais que hubiera sido mejor no levantarse, todo juega en nuestra contra, pero te dices, ¡ Calma !, no pasa nada, si tiene arreglo se solucionará, si no lo tiene, mala suerte, no vale la pena preocuparse. Así que continuamos, nos ponemos nuestra mejor sonrisa y seguimos hasta el siguiente obstáculo, en el cual el café con leche comienza a cortarse y empezamos a perder los papeles, y qué, es que a caso no podemos, hemos de mantenernos incólumes, convertidos en perfectos robots, no, desde luego que ¡no!, a caso no podemos perder el equilibrio, dejarnos llevar por nuestros sentimientos y explotar, dar rienda suelta a lo que nos atenaza y a nuestra sensación de impotencia y desahogarnos.
Pero cómo explotar y cuando, por regla general acabamos cargando nuestros malo royos a casa, y no tenemos derecho a cargar a nuestras parejas con ellos, así que acabamos aguantando y cargándonos las pilas e intentamos desintoxicarnos a base de ejercicio y soltar adrenalina y buscamos ese punto medio que nos haga seguir. Y así a base de sucesivos desequilibrios pasamos el año, intentamos no amargarnos demasiado y disfrutando de los pequeños placeres que la vida nos va otorgando día a día.
Y es que como bien me recuerda un buen amigo, el cual tiene razón, me agobio por cosas que no debiera, me afectan las circunstancias de los demás, es uno de mis grandes defectos, y digo defecto porque eso me genera momentos de falsa inestabilidad emocional, que me impide durante un lapsus de tiempo pensar de forma reflexiva, al fin de cuentas, para llegar a la conclusión que en cierta medida intuía desde un buen principio, debería tomarme siempre todos los asuntos con un punto de distanciamiento y frialdad, pero mi naturaleza me lo impide, aunque externamente parezca que estoy al margen y que no me siento afectado, por dentro se producen auténticos terremotos emocionales, es un problema de naturaleza, ¿podría dominarlo ?, creo que sí, pero tal vez es uno de esos elementos irritantes mios, que forman parte de mi personalidad, ya lo dicen los chinos "Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre "
Mis pequeñas explosiones controladas

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