1977 es un año muy especial en mi memoria y no sólo porque fuera el año de legalización del PSOE y del PC o por el horror de la matanza de Atocha, si no porque fue el año en que por primera vez en mi vida salí de España.
Mi primer viaje al extranjero, era algo emocionante y el destino lo era más, supongo que es algo obvio cual era este, el Reino Unido, y es que hay algo que parece unir la memoria de muchos de nosotros que hoy pasamos de los 40, y es ese primer viaje a la pérfida Albión. Por que si en aquellos años París ya estaba mal vista, escuso decir Londres, que era vista casi como la cuna de todos los pecados y degradaciones habidas y por haber, ya que nos llegaban imágenes del movimiento Punk, que poco más o menos que ponían los pelos de punta a una pacata España de misa y pandereta y que andaba medio alborotada con la aparición de Miguel Bosé y su Linda, será mejor obviar los comentarios que se oían .
Así que para evitar grandes males me embarcaron nada más y nada menos que con el OPUS DEI, realmente una extraña compañía pero no tardé en descubrir que al igual que yo otros compañeros de viaje no estaban demasiado interesados en el adoctrinamiento que esta congregación pretendía, a la vez que nos ofrecía la posibilidad de pasar dos meses en un College Británico en Leicester.
Así que mi experiencia Británica aparentemente parecía que no iba a ser demasiado interesante, pero estaba equivocado ya que pronto formamos un pequeño grupo que se dedicó a poner los pelos de punta a tan venerables miembros, Richi, Xavi, Ricard y yo a parte de acudir con puntualidad británica a las clases nos dedicábamos a irnos del college siempre que queríamos, vamos a la francesa y recorrer todo Leicester, y comer, ya que que la comida del centro no es que fuera algo envidiable, pero pronto descubrimos un Fish and Chips, cosa rara ¿ verdad ? y una pizzería, así como las posibilidades etílicas de una gasolinera cercana, así que los suministros estaban asegurados.
No contentos con estos descubrimientos la emprendimos con los Pubs, creo que aquél verano fuimos los cuatro españolitos más famosos de tan históricos locales, claro que nunca nos pidieron documentación, aparentábamos más edad de la que teníamos, vamos que éramos menores yo sólo tenía 16, era el más joven de tan singular grupo, que se dedicó a recorrer garitos, tiendas de ropa y de discos con un auténtico ansia exploratorio.
Claro que nuestras excursiones no sentaban nada bien, pero más valía no decirnos nada, era mejor que dentro del College pasáramos desapercibidos aunque desde luego éramos los héroes del momento, nos envidiaban y bueno por las noches les dejábamos participar de nuestros suministros. Claro que fuimos llamados de forma independiente para reprobar nuestra actitud e intentar doblegarnos, pero el dinero es muy poderoso y renunciar a la aportación de nuestros padres era algo impensable para tan santa organización, así que problema solucionado.
Tampoco es que fueran tan malos, los Domingos nos llevaban de excursión, visitas culturales, Castillos, verdes praderas, y pueblos como Stratford upon Avon, claro que de visitar la casa de Shakespeare nada, bueno hubo cuatro que sí, ya sabéis quienes, de la misma manera que hubo cuatro perdidos en Oxford, Cambridge y Londres. Y es que pronto aprendimos que si queríamos ver algo que valiera la pena, teníamos que espabilarnos, aunque también nos llevaron al cine y al teatro, aunque una sola vez.
Así que después de todo no fue un viaje tan aburrido como parecía en un principio, más bien al contrario, bastante movido y con más libertad de la esperada, inclusive para hacer excursiones solitarias y descubrir aspectos más íntimos de los británicos en clases particulares muy aprovechadas.
La única sombra fue la muerte de Elvis el 16 de agosto, noticia que corrió como la pólvora apareciendo pintadas de homenaje en todas partes, inclusive en los sitios más inesperados, y no digo cuales.
Ese verano aprendí a ver el mundo desde otra óptica y a valorar mi libertad de actuación y pensamiento por encima de cualquier coacción, aún hoy en día sigo manteniendo las mismas gamas de conocer y moverme que durante ese verano, el día que me doblegue, ese día es que ya no estaré aquí
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