
La cancelación de 'Idomeneo' de Mozart, por miedo a ataques islamistas, pone a mi parecer en tela de juicio la actuación de las autoridades policiales, al censurar la libretad de expresión antes que asegurar o desplegar los medios necesarios para la seguridad en occidente. Según informaciones que van surgiendo en paralelo al debate sobre la defensa de la libertad de expresión, todo surgió con una llamada anónima a la policía federal a principios de julio.El día 13 de ese mes, la Oficina federal de lo Criminal informó a la de Berlín de esa llamada, que apuntaba contra la reposición en la Deutsche Oper de 'Idomeneo', una producción de Hans Neunfels ausente de la programación desde mayo del 2004. En el epílogo de la obra, estrenada en el 2003, cuando nadie podía intuir siquiera un conflicto como el de las caricaturas, aparecen las cabezas cortadas de Jesús, Buda, Mahoma y Poseidón, forma de escenificar la rebelión del hombre contra los dioses. Advertidos por la Oficina federal de lo Criminal, la policía berlineses tras visionar imágenes de archivo, sentenciaron en un informe al responsable de Interior de la ciudad de Berlín, que 'Idomeneo' constituía una gran amenaza. La escena con las cabezas podría 'asociarse en círculos musulmanes a los vídeos de las decapitaciones que llevan a cabo los militantes islamistas iraquíes'. Los funcionarios están convencidos de que 'Idomeneo' 'puede tener consecuencias para la seguridad y el orden público en Alemania difíciles de predecir' y 'afectar a los intereses alemanes en el exterior', como ocurrió con Dinamarca en el caso de las caricaturas. Sólo hay dos alternativas: modificar la escenografía o eliminarla del programa. Nadie sugirió poner el teatro bajo protección y la intendente de la Deutsche Oper, Kirsten Hams, tampoco lo pidió.El temor es trasladao a la dirección del teatro y a los artistas elegidos para 'Idomeneo', incluido el director de orquesta y si algo es libre es el miedo por lo cual todos afirmaron que preferían no trabajar en esas circunstancias, lo cual llevará a la conocida anulación de las cuatro representaciones 'Idomeneo' previstas para el 25 de noviembre.
El error es creer en las instituciones, ya que es obvio que con esta medida no se está defendiendo la libertad en Occidente si no más bien conculcando nuestras libertades, las cuales poco a poco se van mermando en defensa de una supuesta seguridad, y que seguridad es esa que no es capaz de protegernos o más bien que ni tan siquiera se lo plantea, si no que lo único que nos dice es que nos abstengamo. hasta donde estamos dispuestos a ceder?, conquistar la libertad de expresión nos ha costado siglos de lucha y dolor, dejaremos que unos fanáticos nos roben lo que tanto ha costado obtener, hemos de pensar que son nuestros valores como pueblos libres lo que está en juego, y creo que no debemos aceptarlo sin más, ahora es una escenografía, antes unas caricaturas, ¿Qué será lo siguiente ?, por qué no se desplegan las fuerzas de seguridad, a fin de cumplir su cometido, a qué juega la clase política, quieren a caso domesticarnos y amordazarnos de nuevo.
Ante estos hechos me vienen a la memoria unos versos de : Martin Niemöller
Ahora me Llevan a mí
I Versión
Primero se llevaron a los comunistas
pero a mi no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mi no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mi no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mi
pero ya es tarde.
II Versión
Primero se llevaron a los negros,
pero a mi no me importó
porque yo no lo era.
Enseguida se llevaron a los judíos,
pero a mí no me importó,
porque yo tampoco lo era.
Después detuvieron a los sacerdotes,
pero como yo no soy religioso,
tampoco me importó.
Luego apresaron a unos comunistas,
pero como yo no soy comunista,
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí,
pero ya es tarde.
Colaboración de Pon
Hay hombre que luchan un día
y son buenos;
hay quienes luchan un año,
y son mejores;
hay los que luchan muchos años,
y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.

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