
Isaac Albénis (Camprodón, Girona, 1860 - Cambo les Bains, Francia, 1909), En realidad no me gustan los homenajes que se basan en las fechas de los fallecimientos, siempre he preferido aquellas que se circunscriben al nacimiento. Pero este año estamos conmemorando, aunque nadie lo diría, el 100 aniversario del fallecimiento de uno de los más insignes compositores románticos, junto a Enrique Granados, que ha tenido España, Albéniz, un pianista y compositor cuya reputación no hizo más que crecer a lo largo de su vida, tras unos inicios como niño prodigio, ya que sería su padre quien le preparó su primer concierto cuando sólo contaba cuatro años.
La mejor manera de celebrar la efemérides de un músico, es sin lugar a dudas mediante la audición de sus obras, aquellas a las que dedicaron su tiempo y en las que pusieron su pasión.
Su obra maestra es, sin lugar a dudas la Suite Iberia, compuesta a lo largo de dos años en Niza, una obra absolutamente magistral y de una total contemporaneidad, que está considerada como una de las cumbres de la música para piano de todos los tiempos. Rara vez hemos oído las piezas en el mismo orden en que fueron compuestas, sino que cada concierto o grabación es, en cierta medida, una sorpresa y a la vez un estímulo que nos permite cotejar los diferentes matices que atraviesan todas y cada una de las piezas, sentimientos de tristeza, melancolía, dramatismo.

Algunos tienden a confundir la Suite Iberia con la Suite Española Op. 47, siendo dos obras totálmente diferentes, y que en cierta medida han tapado otras obras igual de interesantes como es el caso de "Poèmes d’amour" el cual es un melólogo que Albéniz escribió en 1892 por encargo del Lyric Theatre de Londres. Sobre el recitado de catorce poemas simbolistas de Armand Silvestre, el compositor escribe para quinteto de cuerdas, flauta, oboe, trompa en fa, piano y armonio una música de gran refinamiento. Jesús Rueda (Madrid, 1961) ha orquestado tres piezas de Iberia ("Triana", "Lavapiés", "Evocación") pensando en una orquesta clásica. Una doble novedad albeniciana en las batutas de dos jóvenes estrellas, Petrenko y Noseda, al frente de la Orquesta de Cadaqués.
Un hecho curioso con respecto a esta obra de Isaac Albeniz, en la que se cree que colaboró el músico madrileño Enrique Fernández Arbós, es que muy probablemente fuera estrenada por la actriz Sarah Bernhardt, ejerciendo el propio Albéniz de director el 20 de junio de 1892 y con una traducción al inglés de los poemas de Paul Armand Silvestre. La obra no se había escuchado nunca en su versión original hasta que la Orquesta de Cadaqués, dirigida por José de Eusebio (editor de la partitura) y con la participación de la actriz Mercè Arànega, se ofreció en Camprodón el 19 de agosto de 2005, durante el XX Festival de Música Isaac Albéniz.
Para concluir esta pequeña aportación de reconocimiento a una de nuestras más geniales figuras de la música, no puedo dejar pasar la ocasión de autodedicarme "Asturias" (Leyenda), perteneciente a la Suite Española interpretada por el Maestro Andrés Segovia. Aunque la melodía es más una soleá que un tema de evocación cantábrica.
Ver también:
http://elamantedelvolcan.blogspot: 100-años sin albeniz
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