
El 10 de agosto de 1945 Yosuke Yamahata fue el primer reportero gráfico en llegar a lo que quedaba de la ciudad de Nagasaki junto a sus ayudantes, el pintor Eiji Yamada y el escritor Jun Higashi. Durante doce horas no dejó de disparar su cámara, consiguiendo el más extenso documento fotográfico de las consecuencias inmediatas de la segunda bomba atómica. Dos semanas después sus fotos aparecieron en la revista japonesa Mainichi Shibun. Tras el control por parte de los Estados Unidos sobre Japón se impuso una férrea censura, la cual impidió la distribución de las fotografías de Yamahata, callando el horror que se había producido. Habría que esperar hasta 1952, año en que la revista Life publica las fotos, para que el mundo tomara conciencia de la masacre llevada a cabo. A pesar de que la bomba falló el objetivo, por una distancia considerable, la mitad de la ciudad de Nagasaki quedó arrasada. 75.000 de los 240.000 habitantes de Nagasaki murieron instantáneamente, seguidos por la muerte de una suma equivalente por enfermedades y heridas. Se estima que la suma total de muertos fue de bastante más de 140.000 personas, en su inmensa mayoría civiles.
Yosuke Yamahata (Singapur, 1917 - Japón, 1966) estudió en la Universidad Hosei en Tokio, pero abandonó sus estudio antes de graduarse para trabajar en el estudio fotográfico de su padre. Durante los primeros años de la guerra Yamahata fue fotógrafo militar en China y otros lugares. En 1942 regresó a Japón. En 1965 Yamahata caerá gravemente enfermo. El diagnóstico: cáncer terminal, causada por la radiación a la que había estado expuesto en Nagasaki.

A warm wind began to blow. Here and there in the distance I saw many small fires, like elf-fires, smoldering. Nagasaki had been completely destroyed.
Yosuke Yamahata





Human memory has a tendence to slip, and critical judgment to fade, with the years and with chamges in life-style and circunstance. But the camera, just as it seized the grim realities of that time, brings the stark facts of seven years ago before our eyes without the need for the slightest embellishment. Today, with the remarkable recovery made by both Nagasaki and Hiroshima, it may be difficult to recall the past, but these photographs will continue to provide us with an unwavering testimony to the realities of that time.
Yosuke Yamahata
No obstante, los horrores se han seguido sucediendo en una espiral que parece no tener fin. Parece como si siguieramos empeñados en dar la razón a la famosa alocución de Tito Macio Plauto (254 a. C. - 184 a. C.) que en su obra Asinaria, afirma: "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit." (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro).Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, en su obra Leviatán, retomaría el tema afirmando que el egoísmo es un elemento básico del comportamiento humano, aunque la sociedad intenta corregir tal comportamiento favoreciendo la convivencia.
Tal vez algún día nos volvamos hacia Lucio Anneo Séneca y podremos afirmar "Homo, sacra res homini (...)". (el hombre es algo sagrado para el hombre) como afirma el filósofo Cordobés en su Cartas a Lucilio, XCV, 33.
+ Iformación:
http://www.exploratorium.edu/nagasaki/index.html
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