
El misterio y la incógnita de su origen rodean a la iglesia basilical de San Julián de los Prados (Santullano), mandada construir por Alfonso II a principios del S. IX, dedicándola a los santos mártires San Julián y Basilisa. Esta construcción, la más lujosa y embellecida de las construcciones prerrománicas, se erigió en un descampado situado escasamente a un kilómetro del núcleo viejo de Oviedo.


El problema o mejor dicho el misterio entorno al origen de esta iglesia nace de su propio origen, ya que es mandada construir al poco de terminarse las obras de la primitiva Catedral, y frente a la austeridad de esta, Santullano es una explosión de riqueza arquitectónica y ornamental situada a la afueras de Oviedo. Lo cual ha llevado siempre a interrogarse sobre cual era su destino, una pregunta que a día de hoy sigue sin respuesta, pero rodeada de conjeturas, ¿Iba a estar destinada a las grandes solemnidades de la Corte? Una decoración demasiado parecida a la palaciega, simulación de pórticos y cortinajes o tal vez sería una iglesia reservada únicamente al uso personal del Rey, construyendo a posteriori un palacio en las inmediaciones.


Desde 1998 es Patrimonio de la Humanidad.
+ información
http://es.wikipedia.org/wiki/San Julián de los Prados
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