Una bonita historia de amor


Que Don Emilio Castelar es una figura preeminente de nuestra historia es algo que no se le escapa a nadie, Catedrático de historia filosófica y crítica de España, en la Universidad de Madrid desde 1857, periodista en diversas publicaciones, tales como La Tribuna, La Soberanía Nacional, o La Democracia, separado de su cátedra por criticar abiertamente a la reina Isabel II, en 1866 fue encarcelado y condenado a muerte, pero logró escapar exiliándose en París. En 1868 tras "La Gloriosa" regresará a España, se opondrá al nombramiento de Amadeo de Saboya como rey y apoyará la proclamación de la República. Diputado en las Costes Constituyentes de 1869 por Zaragoza. Ministro de Estado en el gobierno de Figueras al proclamarse la República, Hasta llegar a ser el cuarto y último presidente de la primera República Española.
Pero no no vengo a hacer un recorrido por la vida pública de tan importante personaje, sino por otra historia, una preciosa historia de amor que vivió Don Emilio Castelar cuando contaba cincuenta años y fue herido por las flechas de Cupido, el causante de esta pasión no sería otro que un joven mozalbete navarro de veinte años, un joven de indudable belleza y que con el tiempo acabaría siendo una persona reconocida, respetada e íntimamente ligada a la ciudad de Madrid, este joven era José Lázaro Galdiano.


Entre ambos se fraguó una relación sentimental, según parece, ardorosamente correspondida, lo cual insuflaría de paso nuevos ardores a los discursos de Don Emilio Castelar, con las cortes cerradas debido a la Guerra de Cuba y la tercera Guerra Carlista y el Cantonalismo, el joven Galiano era su sosiego en medio de tanto tajín así como de una serie de decisiones duras para las cuales no le tembló el pulso a la hora de recurrir a diversos generales sin tener en cuenta sus ideologías.
Por su parte el joven Lázaro fundaría por aquella época (con la ayuda del presidente) la que fue considerada la mejor revista de arte de la época "La Edad Moderna" y por la que desfilaría las plumas más brillantes del hemisferio.


Pero la diferencia de edad e intereses encontrados acabarían dando al traste con esta bonita historia. Castelar moriría en 1899 en San Pedro Pinatar, y el joven Lázaro conocería a una madura viuda de origen argentino, Dña Paula Florido y Toledo. El resto de la historia ya es conocido.

Bibliografía:

"Reyes que amaron como reínas" Fernando Bruquetas Ed: La Esfera de los libros
"Para Entendernos" Albert Mira, Ediciones La Tempestad

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