

"La Residencia es una acrópolis sembrada de chopos, donde el señor y la señora Jiménez han creado un centro de estudiantes, escuela de solidaridad, de espíritu de iniciativa, de sólida virtud. Es como un monasterio –sereno y largo-. ¡Menuda suerte para los estudiantes!»
Le Corbusier, «L’Intrasigeant» (París), junio 1928
El 1 de Octubre de 1910 abría sus puertas la Residencia de Estudiantes, creada por un decreto del Ministerio de Instrucción Pública. Al frente de la residencia estaría Alberto Jiménez Fraud (Málaga, 4 de febrero de 1883 - Ginebra, 23 de abril de 1964) discípulo de Framcisco Giner de los Ríos, fundador y director de la Institución Libre de Enseñanza, lo cual llevaría a que la Residencia se convirtiera en un centro dirigido a la creación, el pensamiento y el diálogo interdisciplinar.
"Lo angustiosamente apremiante era formar una clase directora consciente, leal e informada. Esta labor respondía plenamente a mi vocación, y me entregué por entero a ella."
Alberto Jiménez Fraud
Su ubicación originaria fue en la calle Fortuny nº 14 de Madrid, para en 1915 inaugurar el centro que hoy conocemos en la Colina de los Chopos. El edificio de estilo Neomudéjar fue obra del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta.
A pesar de los avatares históricos, esta institución símbolo del saber, del conocimiento, del debate intelectual, ha llegado a nuestros días con toda su carga cultural y emocional; no en vano por ella pasaron, bien como residentes, bien como invitados, figuras de la talla de Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Eugenio d'Ors o Rafael Alberti, así como Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John M. Keynes, Alexander Calder, Walter Gropius, Henri Bergson y Le Corbusier.
A parte de ser un centro que abrió y aireo esta nación, dando alas a la creación y propiciando el desarrollo de las artes y las ciencias como un todo que dialogaban entre si, no podemos olvidar el hecho de que entre sus paredes vivieron Lorca, Buñuel, Dalí, Pepín Bello, Salvador Bacarisse o Severo Ochoa, una especie de extraña conjunción astral que logró que figuras preeminentes de nuestra cultura y ciencia no sólo se cruzaran en un mismo sitio sino que entraran en relación permanente, algo que difícilmente puede volver a suceder.
Reunión de la Orden de Toledo en la Venta de los Aires. De izquierda a derecha, José Bello, José Moreno Villa, Luis Buñuel, José María Hinojosa (sentado) María Luisa González y Salvador Dalí.
De izquierda a derecha, José Bello, Federico García Lorca, Juan Centeno y Louis Eaton-Daniel, en una habitación de la Residencia de Estudiantes, Madrid, 1924
Grupo de residentes ante el edificio llamado «Trasatlántico», perteneciente al conjunto de la Residencia de Estudiantes.
Alberto Jiménez Fraud primer director de la residencia y Juan Ramón Jiménez en la azotea de uno de los pabellones gemelos de la Residencia, hacia 1925
Santiago Ramón y Cajal en el banco del Duque de Alba en la Residencia, en septiembre de 1926. Archivo de la Residencia de Estudiantes
Le Corbusier, en 1928, con los hijos del infante don Fernando después de una de sus conferencias impartidas en la Residencia de Estudiantes.No obstante también, este centenario, no deja de producir una sensación de cierta amargura, como reflejo de aquello que no pudo llegar a ser.
Un sueño de desarrollo truncado por una guerra absurda que acabó con todo tipo inteligencia en esta nación devolviéndonos a una oscura caverna y que convirtió esta acrópolis, como la denominó Le Corbusier, en un centro dependiente del CSIC, intentando borrar cualquier relación con su pasado. Pero el pasado siempre regresa y en 1986 volvió a abrir sus puertas recuperando el espíritu con que fue creada, un lugar de encuentro de la cultura y un centro para el debate, así como mantener viva la memoria de la "Edad de Plata" de la cultura española.
+Información:
http://www.residencia.csic.es/
Un sueño de desarrollo truncado por una guerra absurda que acabó con todo tipo inteligencia en esta nación devolviéndonos a una oscura caverna y que convirtió esta acrópolis, como la denominó Le Corbusier, en un centro dependiente del CSIC, intentando borrar cualquier relación con su pasado. Pero el pasado siempre regresa y en 1986 volvió a abrir sus puertas recuperando el espíritu con que fue creada, un lugar de encuentro de la cultura y un centro para el debate, así como mantener viva la memoria de la "Edad de Plata" de la cultura española.
+Información:
http://www.residencia.csic.es/






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