Tomaso Cavalieri, la pasión de Michelangelo Buonaroti

Michelangelo (Daniele da Volterra)

La obra maestra de Michelangelo El Sueño (Il Sogno) ha sido descrita como uno de los mejores dibujos de todo el Renacimiento. Ejecutado en 1533, cuando Michelangelo Buonarroti (1475-1564) estaba en la cúspide de su carrera, es un ejemplo de su incomparable habilidad como dibujante.

El Sueño

Así mismo es el más famoso de los dibujos que Michelangelo dio a sus amigos más cercanos. Siendo probablemente creada para un noble romano, el joven Tommaso de Cavalieri, quien fue célebre por su belleza, gracia, modales e intelecto. Michelangelo lo conoció en Roma, en el invierno de 1532, y cayó al instante enamorado del joven, el cual contaba 16 o 17 años.

Cabeza Ideal, Posible retrato de Tommaso Cavalieri

Nada más conocerse Michelangelo le escribirá una carta en la que quedan patentes sus sentimientos:

"El cielo hizo bien impidiendo la plena comprensión de vuestra belleza... Si a mi edad no me consumo aún del todo, es porque el encuentro con vos, señor, fue muy breve".

"Su señoría, única luz del mundo en nuestra era, nunca estará satisfecho con el trabajo de otro hombre porque no hay otro hombre que se te asemeje, ninguno que te iguale... Me apena grandemente que no pueda recuperar mi pasado, y así de esa manera por más tiempo estar a su servicio. Tal como es, sólo puedo ofrecerle mi futuro, el cual es corto ya que soy anciano... Eso es todo lo que tengo que decir. Leed mi corazón ya que la pluma es incapaz de expresarse bien".

El joven Tommaso Cavalieri le contestaría a Michelangelo

"Juro devolver su amor. Jamás he querido a un hombre como lo quiero a usted, ni he deseado una amistad más que la que deseo la suya".

El Sueño probablemente fue parte del magnífico grupo de dibujos que Michelangelo le dio a Cavalieri en los primeros años de su "amistad". Este grupo se haya constituido por: El castigo de Tityus, La Caída de Faetón, Una bacanal de Niños y El Rapto de Ganímedes. Según cuenta Vasari en su biografía de Michelangelo estos regalos estaban destinados, principalmente, a enseñar a dibujar al joven Cavalieri.

La caída de Faetón

Los relatos mitológicos, como Faetón cayendo a tierra con el carro de Helios, el rapto de Ganimedes - el más hermoso de los mortales - y el castigo del gigante Ticio debido a su lujuria puede que también poseyeran una intención moralizante para el joven adolescente. Aunque observándolos es difícil sustraerse a la idea de que son expresiones de amor de Michelangelo para con el joven Cavalieri. Ardor amoroso del cual Michelangelo dio contada cuenta en sus elocuentes cinco sonetos, destinados a Tommaso, escritos en la primera fase de su "amistad". No obstante Michelangelo le dedicaría cerca de trescientos sonetos y madrigales, constituyendo la mayor colección de poemas compuestas por él.

El castigo de Ticio

Siempre de acuerdo con las convenciones de la poesía amorosa, estos sonetos registran la extraordinaria intensidad de la adoración de Michelangelo por la belleza del joven, la cual se ve sublimada como un reflejo de la eterna belleza de Dios en la tierra.

Cabría remarcar que hay quienes afirman que la relación era meramente de afecto platónico en contraposición a sus relaciones con: Urbino, Luiggi del Riccio, Febo di Poggio, Giovanni da Pistoia, Gherardo Perini o Cecchino dei Bracci, pero sí que es indudable el enorme calado que tuvo, ya que sería Cavalieri quien asistiría al genial Michelangelo en sus últimos momentos, una fidelidad hasta la muerte.

El rapto de Ganímedes

Soneto XXX

Veo con vuestros bellos ojos una dulce luz,
Que con los míos ciegos ya ver no puedo;
Llevo con vuestros pies un peso, adosado,
Que de los míos no es ya costumbre;

Vuelo con vuestras alas sin plumas;
Con vuestro ingenio al cielo siempre aspiro;
De vuestro arbitrio estoy pálido y rojo,
Frío al sol, calor en las más frías brumas.

En vuestro querer está solo el mío,
Mis pensamientos en vuestro corazón se hacen,
En vuestro aliento están mis palabras.

Como la luna a sí solo me parece estar;
Que nuestros ojos en el cielo ver no saben
Sino aquello que enciende el sol.

Cristo resucitado

Soneto XXXI

A qué más debo mi intenso deseo
Desfogar con llantos o con palabras tristes,
Si de tal suerte el cielo, que el alma cubre,
Tarde o temprano, uno más se libera?

A qué el corazón cansado a más morir me incita,
Si con todo debe morir? Aunque por estas
Luces la hora del fin hará menos molesta,
Que cualquier otro bien vale menos que todo mi dolor.

Pero si el golpe, que robo y arrebato,
Esquivar no puedo; al menos, me está destinado,
Quién entrará entre la dulzura y el dolor?

Si vencido y preso debe ser beato,
Maravilla no es, desnudo y solo,
Resto prisionero de un caballero armado.

Bacanal de niños

Soneto XXXII

Si un casto amor, si una piedad suprema,
Si una fortuna entre dos amantes igual,
Si una adversa suerte a uno del otro importa,
Si un espíritu, si un querer en dos corazones gobierna;

Si un alma en dos cuerpos es eterna,
Ambos llevados al cielo y con pares alas;
Si amor de un golpe y con dorado dardo
Lo íntimo de dos pechos arde y discierne;

Si amar el uno al otro, y ninguno a sí mismo,
De un gusto y de un deleite, a tal merced,
Que a un fin quieran el uno y el otro llegar;

Entre mil y mil no alcanzaremos cien
¿Con tal nudo de amor, y tanta fe;
es sólo el desdén el que puede romper y soltar?


+ Información

des dels meus ulls....: Nel voler vostro è sol la voglia mia,
http://www.johncoulthart.com/feuilleton/michelangelos-dream

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