El aparente silencio que envuelve los siglos XVIII y XIX se debe a la falta de investigación. Diversos documentos parecen utilizar la homosexualidad, todavía penada, como arma arrojadiza con diversos fines. En otros casos, la evidencia resulta estimulante y parece demostrarnos que la sexualidad de ciertos personajes no resulta tan monolítica como se nos hace creer. Francisco de Goya, de quien se han encontrado ciertas cartas escritas en términos muy sentimentales dirigidas a Martín Zapater entre los años 1775 -1780 .
"Martín mío, con tus cartas me prevarico... me arrebataría a irme contigo porque es tanto lo que me gustas y tan de mi genio que no es posible encontrar otro y cree que mi vida sería el que pudiésemos estar juntos y cazar y chocolatear, y gastarme mis veintitrés reales que tengo con sana paz y en tu compañía me parecería la mayor dicha de este mundo".
Las cartas, en las que nunca se habla de pintura y que en su momento fueron censuradas por el sobrino de Zapater, incluyen expresiones como "el que te ama más de lo que piensas", "tuyo y retuyo, tu Paco Goya" o "tomar lo que no puedo darle", acompañado por dos bocetos, de los genitales masculinos y femeninos. Por desgracia carecemos de las cartas de respuesta ya que se perdieron.

Título: "Goya y las mujeres"
Autora: Natacha Seseña
Editorial: Taurus,
Colección: Taurus Historia
ISBN: 9788430605071
Autora: Natacha Seseña
Editorial: Taurus,
Colección: Taurus Historia
ISBN: 9788430605071
www.taurus.santillana.es
Por otra parte nos encontramos con una figura rodeada de bastante leyenda: Manuel Godoy, figura clave de nuestro siglo XVIII y principios de XIX y la relación existente con los monarcas, clave tal vez de su meteórico ascenso.
Godoy en uniforme de Guardia de Corps. Agustín Esteve y Marrqués (1753 - 1825) Academia de Bellas Artes de San FernandoFernando Bruquetas de Castro en su obra "Reyes que amaron como reinas" va más allá de la conocida relación de amantes entre el joven Guardia de Cops, Manuel Gordoy, y la reina María Luisa de Parma, así como los orígenes de su meteórica carrera. Tal vez una forma clara de definir el origen de la situación son los comentarios de los cohetáneos, así Escoíquiz, instructor del futuro Fernando VII, decía que Carlos III, gracias a los continuos anónimos, conocía las inquietudes y necesidades de su nuera y los posibles peligros que de ellas se derivaban, por lo que procuró desterrar a los sucesivos amantes, lo que resultó imposible, así como tampoco surtieron efecto las indirectas que le dirigía al pusilánime de su hijo.
Villaurrutia comenta cierta conversación entre padre (Carlos III) e hijo (futuro Carlos IV), en la que tras un comentario de su padre, el futuro Carlos IV contestó:
He pensado que los reyes están libres de la preocupación que tienen los maridos porque sus esposas no les engañen, porque cada reina no tiene otro rey cerca de su esposo.
A lo que Carlos III respondió:
¡ Carlos, Carlos, que tonto eres! ¡ Las princesas también pueden ser putas, hijo mío!
Sinceramente creo que esto no necesita de ninguna aclaración. Los nombres que en aquellos momentos corrían en boca de toda la corte y de Madrid eran: Agustín Lancaster marqués de Tebas y Juan Pignatelli, el cual también alegraba sus horas a la duquesa de Alba. Al parecer Carlos IV no estaba a la altura de los deseos de su esposa.
El 17 de agosto de 1784 se incorpora como guardia de corps Manuel Godoy, sólo cuatro años después comenzará una de las carreras más fulgurantes que nadie puede imaginar. Esta empezará tras un encuentro fortuito entre la entonces princesa de Asturias y Manuel Godoy con motivo de un traslado al palacio de La Granja, y un incidente con un caballo que causó gran impresión en María Luisa. Tal sería la impresión que la princesa pidió a su marido protección para el joven y apuesto Godoy, el cual sería presentado oficialmente a los príncipes y de aquí al estrellato en tres pasos, con sólo veinticinco años se vio convertido en el rey absoluto de monarquía española.
Aquí es donde empiezan las preguntas sobre el cómo algo así fue posible y es donde el historiador Bruquetas va más allá que sus antecesores, inclusive que Emilio Calderón, el cual ya nos presentaba a Carlos IV como: "La Trinidad: Carlos IV, María Luisa de Parma y el amigo de ambos, Manuel Godoy", pero sin ir más allá. Bruquetas considera la posibilidad de que Godoy también tuviera amores con Carlos IV. Siendo la única manera de explicar las acciones y reacciones de Carlos IV, lo cual podría abalarse con un comentario indiscreto de Francisco de Asís, quien alegaba que de haber tenido un Godoy que contentaba tanto a Carlos como a María Luisa no se habría sentido solo y abandonado en la corte de Isabel II (su esposa). Las anécdotas y las situaciones incomprensibles se suceden hasta el final, por desgracia lesionando a terceros.

Título: "Reyes que amaron como reinas"
Autor: Fernando Bruquetas de Castro
Editorial : La Esfera de los libros
ISBN: 978-84-9734-076-2
Francisco de Goya, Tribunal de la Inquisición o Auto de fe de la Inquisición (1812-1819). Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid)Y por último el proceso seguido en 1758 contra Gesualdo Felices. Aristócrata valenciano que en la fecha en que ingresa en prisión se encontraba arruinado debido a las numerosas deudas contraídas por denuncias esporádicas que desde hacía diez años se habían vertido sobre él por prácticas deshonestas. Realizaba reuniones de jovencitos (el mayor de ellos de 20 años), a las que se unían los sobrinos del tal Gesualdo, por los que se hacía azotar, para posteriormente sodomizarlos o dejarse sodomizar, inclusive por sus criados con los que llegaba a dormir en un lecho junto al de su madre, la cual dormía profundamente. Dormir con el señor era algo obligatorio. Don Gesualdo también visitaba a los mozos de cuadras e inclusive contrataba chaperos.
"Primeramente le acuso porque abusando este reo de de los bienes de la naturaleza, y fortuna, con que Dios le distinguió, destinándole a una cuna señalada y a la posesión de medios muy considerables, para la conservación decente de su persona, y respetos, ha infamado aquella con el horrible crimen de la sodomía, y mal empleados estos en los mismos fines de perversión propia y ajena, valiéndose de los respetos que le puso su nacimiento, y opulencia, para atraer a otros a la enormidad de sus delitos; teniendo y pagando a este fin, no sólo a aquellos miserables a quienes pudo la perversión del reo seducir al abismo de la abominación, sino a los demás sujetos de quienes se valía para la vil tercería de atraer a otros jóvenes para su corrupción...."
La condena consistió en diez años de presidio, confiscación de bienes y exilio permanente de Valencia y Madrid. Cumplió seis años en La Gomera tras los que fue trasladado al monasterio del Puig cerca de Valencia. Sus sobrinos se declararon culpables, negando la sodomía, para evitar ser acusados de traidores por los villanos.Al leer el texto de acusación uno se da cuenta de que el problema que subyace es de carácter más social que sexual, preocupa más el hecho del origen social del acusado y el abuso de su situación para arrebatar su dignidad a los villanos.
Título: "Inquisición y represión sexual en Valencia"
Autor: Carrasco, Rafael
Editorial: Laertes , Barcelona
Colección: Rey de bastos, 14
ISBN (13): 978-84-7584-048-2
ISBN (10):84-7584-048-5
"Paseándose un caballero con uno que no era hidalgo,
por el osario de los Judíos, díjole el caballero:
si ahora os muriésedes, ¿adónde os mandaríades enterrar?
Respondió: en Sodoma, con vuestra merced"
por el osario de los Judíos, díjole el caballero:
si ahora os muriésedes, ¿adónde os mandaríades enterrar?
Respondió: en Sodoma, con vuestra merced"
Anónimo




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