Se suele decir que las apariencias engañan, y en este caso más que nunca, ya que viendo los dos retratos conocidos de uno de nuestros más insigne poeta y dramaturgo del Siglo de oro, Lope de Vega (Madrid, 25 de noviembre de 1562 – 27 de agosto de 1635), es difícil adivinar que tras tan adusta y austera imagen se esconda un hombre de vida tan apasionada como apasionante.
El Fénix de los ingenios, como lo denominó el propio Crevantes, tuvo una vida de lo más ajetreada. En 1583 se alista en la marina y pelea en la batalla de la Isla Terceira a las órdenes de su futuro amigo don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz de Mudela.
Elena Osorio (La Filis de sus poemas), a la sazón separad del el actor Cristóbal Calderón, abre la lista de las sucesivas mujeres que pasarán por la vida del gran poeta, el hecho de abrir la lista no quiere decir que fuera la primera, sino la primera conocida. En 1587 Elena aceptó casarse por conveniencia con el noble Francisco Perrenot Granvela, sobrino del poderoso cardenal Granvela. Un despechado Lope de Vega hizo entonces circular contra ella y su familia unos libelos:
Una dama se vende a quien la quiera
en almoneda está. ¿Quieren comprarla?
Su padre es quien la vende, que, aunque calla,
su madre la sirvió de pregonera...
Félix Lope de Vega y Carpio, atribuido a Eugenio Caxés o a su escuela, 1630. Museo Lázaro Galdiano (Madrid)Denunció la situación en su comedia Belardo furioso y en una serie de sonetos y romances pastoriles y moriscos, por lo cual acabaría en la cárcel. Reincidió y un segundo proceso judicial fue más tajante: lo desterraron ocho años de la Corte y dos del reino de Castilla, con amenaza de pena de muerte si desobedecía la sentencia. La segunda conocida de la lista sería Isabel de Alderete y Urbina (poéticamente conocida como Belisa), hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se casó el 10 de mayo de 1588 tras raptarla con su consentimiento.
En 1595 volverá a la Corte aunque entre medias aún le dió tiempo para embarcarse en la Gran Armada, vivir en Valencia, en Toledo, desarrollar el imbroglio y entrar al servicio del Duque de Alba, en aquellos momentos Marqués de Malpica.
Aún así al año siguiente de regresar a la corte será condenado por amancebamiento con la actriz Antonia Trillo. En 1598 se casó con, la bastante vulgar, Juana de Guardo con quien tendría un hijo y tres hijas.
Para huir de una mujer
no hay tal consejo como tomar
la posta en otra, y, trote o no trote,
huir hasta que diga la voluntad
que ha llegado donde quiere,
y que no quiere lo que quería
Lope de Vega, Epistolario de Lope de Vega Carpio
En 1603 entrará en su vida Micaela de Luján, la "Celia" o "Camila Lucinda", casada, dede luego no se pude decir que este hombre tuviera una vida sosegada, además ahora mantenía dos casa, ya que con Micaela Luján tendría cinco hijos. Pero como donde comen dos comen tres y cuatro, el número de amantes se comienza a perder, Jerónima de Burgos, Marina de Aragón, y los consiguientes hijos, tanto legítimos como ilegítimos.
Al final tras la muerte de su mujer, legítima u oficial, Juana de Guarda y la desaparición de algunos familiares sufrirá una crisis que le llevará al sacerdocio, lo cual no le impedirá mantener relaciones con Marta de Nevares ("Amarilis" o "Marcia Leonarda").

Entre medias de tanto ir y venir y ajetreos laborales varios le daría tiempo para componer 3.000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y varios centenares de comedias (1.800 según Juan Pérez de Montalbán).
De golpe y porrazo uno vuelve a mirar sus retratos y estos cobran un nuevo significado, hay que ver lo que engañan las apariencias.
A MIS SOLEDADES VOY
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
Lope De Vega, "La Dorotea" (1632)
En cuanto a las adaptaciones cinematográficas de la esplendida obra de Lope de Vega poco podemos decir, ya que no han sido abundantes, escasamente cuatro, ¡Qué lejos andamos de los anglosajones y sus adptaciones literarias!, las cuales han ayudado a difundir a sus grandes escritores a lo largo y ancho del mundo.

FUENTEOVEJUNA (1947) de Antonio Román. Manuel Luna, Amparo Rivelles, Carlos Muñoz y Fernando Rey.
FUENTEOVEJUNA (1970) de Juan Guerrero Zamora con Nuria Torray, Eduardo Fajardo, Manuel Dicenta y Eusebio Poncela son sus principales protagonistas.
EL MEJOR ALCALDE, EL REY (1973) de Rafael Gil. Protagonizan Raymond Lovelock, Fernando Sancho, Simonetta Stefanelli y Analía Gadé.

EL PERRO DEL HORTELANO (1996) de Pilar Miró. Carmelo Gómez , Emma Suárez, Ana Duato, Miguel Rellán, Ángel de Andrés, Juan Gea.

Y ahora el biopic LOPE (2010) de Andrucha Waddington, en el que Alberto Ammann interpreta a un Lope de Vega en sus principios, Leonor Watling (Isabel), Pilar López de Ayala (Elena), Antonio de la Torre (Juan), Juan Diego (Jerónimo Velázquez), Luis Tosar (fray Bernardo), Ramón Pujol (Claudio), Selton Mello (Marqués de Navas), Sonia Braga (Paquita), Jordi Dauder (Porres), Antonio Dechent (Salcedo), Héctor Colomé (Urbina). Lástima de la falta de ambición.
+Información:
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/lope/
Notas sobre Lope de Vega y Jerónima de Burgos: un estado de la cuestión

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